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El azúcar en la alimentación. ¿Necesaria para sobrevivir?

Siguiendo con los posts relacionados con los mitos en alimentación, hoy hablaré del azúcar. Aunque pueda sonar alarmista, tomamos más azúcar de la que deberíamos y ésta es la responsable de la gran mayoría de las enfermedades de la civilización. Entre ellas, el cáncer, la diabetes y la hipertensión. <Hombre, yo ya tengo una edad, y es normal que esté tomando pastillas para la tensión.> < Pues mi abuela toma varias pastillas diarias; para el colesterol, la tensión, la diabetes… Claro, es normal, las personas mayores tienen que tomar muchas pastillas para seguir viviendo> ¿ O para seguir muriendo? Que nadie nos engañe, tomar pastillas para la tensión no es normal y tampoco es normal que los jubilados pasen más tiempo en la farmacia que dando paseos y riéndose.

La evolución nos cuenta que los primeros simios desarrollaron una mutación en un gen que les permitió sobrevivir en época de hambruna. Os recomiendo ” El Mono Obeso” de J.Campillo para  ilustrar mejor el razonamiento desde la evolución.

Durante dicho período, la mutación permitió que la poca fructosa que los simios comían a través de la fruta, se acumulara en el hígado para aquellos momentos en los que no hubiese alimentos disponibles. Ese gen mutado se transmitió a la descendencia y por tanto, cada vez que los simios y de ahí los humanos, tomamos azúcar, ésta pasa al hígado como reserva de glucógeno muscular y al aumentar dichas reservas, se forman los triglicéridos y la consecuente aparición de placas de ateroma, elevados niveles de colesterol sérico y patologías cardiovasculares asociadas, obesidad sobre todo abdominal y diabetes. Todas estas alteraciones se engloban en el síndrome metabólico, tan presente hoy en la sociedad occidental y poco a poco, en la oriental según cambian sus hábitos de alimentación.

El azúcar, se descompone en sacarosa y fructosa. La energía que proporciona es inmediata pero posteriormente, provoca un estado de semiletargo que dispone al individuo a estar más relajado. De ahí, que el americano medio, pase más tiempo sentado viendo la televisión. ¿Pero por qué tomamos tanta azúcar y por qué no podemos parar de tomarla? Sí, sí, el azúcar es adictivo y si no lo crees, intenta dejar de tomarla durante 21 días. En breve publicaré un plan detox de azúcar añadida para el que esté interesado. El azúcar ocupa en el cerebro los circuitos de recaptación de la serotonina, que son los mismos que ocupan la heroína y la cocaina y son los que provocan placer en el individuo cuando la toman. Pero… si estáis pensando en el azúcar como el azúcar blanco de las cucharaditas del café, éste apenas representa un % importante de la cantidad que ingerimos a diario porque azúcar también es:

– Cereales de desayuno: Todos llevan cantidades importantes de azúcar añadido; esto los hace más palatables y adictivos, especialmente para los niños. Los cereales de desayuno así como barritas energéticas o galletas con fibra con bajo contenido en grasa para las dietas, llevan cantidades grandes de azúcares añadidos para compensar el sabor al retirar las grasas.

– Cacao soluble; pudiendo contener hasta 12 cucharas de azúcar en su composición.

– Postres elaborados ( flanes, natillas, yogures de sabores…) y bizcochos.

– Refrescos y zumos de frutas; el contenido en frutas de los refrescos procede de un puré concentrado al que se le ha eliminado toda la fibra por lo que el contenido en azúcar es aún superior. Además, les añaden más cantidad para endulzar y hacerlos más irresistibles. Los zumos de fruta, aún siendo naturales y recién exprimidos, han perdido toda la fibra por lo que nuestro cuerpo sólo tiene un componente que analizar y metabolizar: AZÚCAR. Nutricionalmente hablando, sólo aportan calorías vacías con energía instantánea pero no duradera. Además, estimulan la producción en picos de insulina en el páncreas predisponiéndolo si se toman con frecuencia, a una posible resistencia a la acción de la insulina y por tanto, al sobrepeso y a la diabetes.

– Ketchup; para quitar la acidez del vinagre y del tomate, se añaden grandes cantidades de azúcar pudiendo contener hasta 10 cucharadas.

– Mermeladas: El contenido en fruta es muy bajo. Algunas marcas, para compensar el hecho de llevar más fruta y menos azúcar, le echan otros edulcorantes tipo sorbitol, maltitol, fructosa…  Las mermeladas deberían elaborarse con fruta lo más madura posible para aprovechar su contenido en azúcar pero a nivel industrial, no tienen en cuenta estos aspectos.

– Patés, jamón york, pan para hamburguesas o similar, quesos de untar… Todos contienen azúcar para hacerlos más palatables y en definitiva, para que sigamos comprando el producto.

¿ Cuáles son mis recomendaciones?

1. Comprad los productos lo menos elaborado posibles.

2. Aprovechar los dátiles y las ciruelas o uvas pasas para endulzar los postres caseros. El cacao para la leche, cuanto más puro, mejor y si se quiere endulzar, que sea con miel lo más natural posible.

3. Los cafés, infusiones… se pueden endulzar con miel o con estevia en hoja seca ( la podréis encontrar en algunos herbolarios o tiendas de alimentación ecológica).

En próximos posts hablaré acerca de los edulcorantes que se utilizan en sustitución del azúcar.

Está claro que a nadie le amarga un dulce y que de vez en cuando, no es perjudicial, pero que lo excepcional no se convierta en una norma. Hemos pasado de tomar un pedazo de tarta en los cumpleaños, el trozo de roscón en Reyes… a tener estos productos en la nevera a diario como algo natural.

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¿Qué nos dice la ciencia sobre lo que actualmente comemos? ¿Es la epidemia de obesidad imparable o aún podemos hacer algo?

La obesidad se ha convertido en una epidemia que parece no tener cura. Afortunadamente, sí la tiene, pero exige un cambio en los hábitos y patrones que hasta ahora nos habían contado.

El error más común, es pensar que nuestro cuerpo es como una caja en la que entran y salen calorías. De ahí bien se deduce, que si gastas más de lo que comes, estarás perdiendo peso. Ojalá todo fuese así de sencillo, porque no sólo influye cuánto comemos y nos movemos sino qué comemos y de dónde procede. ¿ Es un alimento con más de 3 ingredientes? Vamos por mal camino entonces…

Todos estos conceptos y muchos más que me dejo en el tintero, los he ido recopilando de expertos en la materia como J.Campillo, Maelán Fontes o L. Jiménez.

Como decía,nuestro cuerpo no es una caja de la que entran y salen calorías sino un entramado más complejo en el que las reacciones que provoca cada alimento, cómo se metaboliza, los antinutrientes que tiene y la inflamación que éstos pueden ocasionar… cobran más importancia de lo que cualquiera a priori podemos pensar.

Dado que el tema es amplio, iré hablando en diferentes posts al respecto pero por hoy, el mensaje que quiero que quede claro para que vaya haciendo mella es:

– Que la ciencia no está reñida con las modas en alimentación ni por supuesto, con la industria del marketing y por tanto, la evidencia científica desmiente muchos de los mitos en alimentación que hoy aún siguen vigentes (colesterol, lácteos, fibra, suplementos, lactobacillus…).

En los mass media, se promocionan productos porque interesa venderlos pero de ahí a que sean saludables, hay mucha diferencia. Hay que tener bien presente esa idea 🙂

Lo que dice la ciencia sobre dietas, alimentación y salud   

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